Especialidades Psicológicas

¿Qué es el Trastorno por  Déficit de Atención?

El Trastorno por Déficit de Atención es uno de los problemas más frecuentes en la niñez, que incide significativamente en el rendimiento escolar y en otras áreas de la vida de los niños. Hasta hace unos años, el Trastorno por Déficit de Atención siempre iba ligado a la Hiperactividad, pero desde el 2003, el APA (la Asociación Americana de Psiquiatría) decidió separar a los niños que únicamente presentaban déficits atencionales de los que además presentaban hiperactividad, diferenciando así ambos trastornos.

Los niños con un déficit atencional son identificados y llevados a consulta mucho más tarde que los niños con hiperactividad, ya que los síntomas son menos evidentes al no haber un exceso de activación psicomotora. Sin embargo, una detección temprana permite el diagnóstico y la intervención y por lo general tiene un buen pronóstico.

Algunos de los síntomas que presentan los niños con Déficit de Atención son los siguientes: no presta atención suficiente a los detalles, le cuesta mantener la atención  en tareas, no parece escuchar cuando se le habla, no sigue instrucciones ni finaliza tareas, tiene dificultades para organizar tareas o actividades, evita o le disgusta dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido, extravía objetos, se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes y es descuidado en las tareas diarias.

Por lo general estos niños son despistados, ensimismados, tardan muchísimo en hacer los deberes…etc. En ocasiones padres o maestros refieren que suspenden por “errores tontos” o que “se lo sabían y lo han olvidado”, lo que generalmente no es un problema de memoria o de no saber lo que se pregunta, sino de problemas de atención.

Otra característica de estos niños es la Impulsividad, lo que también les conduce a cometer muchos errores debido a que no reflexionan lo suficiente, responden “sin pensar” a lo que se les pregunta.

Criterios para el diagnóstico de Trastorno por déficit de atención con hiperactividad

A. Existen 1 o 2:

1. seis (o más) de los siguientes síntomas de desatención han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que es desadaptativa e incoherente en relación con el nivel de desarrollo:

Desatención:

  1. a menudo no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades 

  2. a menudo tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas 

  3. a menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente
  4. 
a menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos, u obligaciones en el centro de trabajo (no se debe a comportamiento negativista o a incapacidad para comprender instrucciones)
  5. 
a menudo tiene dificultades para organizar tareas y actividades 

  6. a menudo evita, le disgusta o es renuente en cuanto a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (como trabajos escolares o domésticos)
  7. 
a menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades (p. ej. juguetes, ejercicios escolares, lápices, libros o herramientas)
  8. 
a menudo se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes
  9. 
a menudo es descuidado en las actividades diarias

2. seis (o más) de los siguientes síntomas de hiperactividad-impulsividad han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que es desadaptativa e incoherente en relación con el nivel de desarrollo:

Hiperactividad

  1. a menudo mueve en exceso manos o pies, o se remueve en su asiento
  2. 
a menudo abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en que se espera que permanezca sentado
  3. 
a menudo corre o salta excesivamente en situaciones en que es inapropiado hacerlo (en adolescentes o adultos puede limitarse a sentimientos subjetivos de inquietud) 

  4. a menudo tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio 

  5. a menudo "está en marcha" o suele actuar como si tuviera un motor 

  6. a menudo habla en exceso Impulsividad 

  7. a menudo precipita respuestas antes de haber sido completadas las preguntas
  8. 
a menudo tiene dificultades para guardar tumo 

  9. a menudo interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros (p. ej. se entromete en conversaciones o juegos)

B. Algunos síntomas de hiperactividad-impulsividad o desatención que causaban alteraciones estaban presentes antes de los 7 años de edad.

C. Algunas alteraciones provocadas por los síntomas se presentan en dos o más ambientes (p. ej., en la escuela [o en el trabajo] y en casa).

D. Deben existir pruebas claras de un deterioro clínicamente significativo de la actividad social, académica o laboral.

E. Los síntomas no aparecen exclusivament en el transcurso de un trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia u otro trastorno psicótico, y no se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental (p. ej., trastorno del estado de ánimo, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo o un trastorno de la personalidad).

F90.0 Trastorno por déficit de atención con hiperactividad, tipo combinado (314.01)

Si se satisfacen los Criterios A1 y A2 durante los últimos 6 meses.

F90.8 Trastorno por déficit de atención con hiperactividad, tipo con predominio del déficit de atención (314.00).

Si se satisface el Criterio A1, pero no el Criterio A2 durante los últimos 6 meses.

F90.0 Trastorno por déficit de atención con hiperactividad, tipo con predominio hiperactivo-impulsivo (314.01).

Si se satisface el Criterio A2, pero no el Criterio A1 durante los últimos 6 meses
Nota de codificación. En el caso de sujetos (en especial adolescentes y adultos) que actualmente tengan síntomas que ya no cumplen todos los criterios, debe especificarse en "remisión parcial".

Habilidades Sociales en el TDHA

Las relaciones sociales en los niños con TDHA suelen verse afectadas por su impulsividad, la falta de empatía o capacidad de ponerse en el lugar del otro, el bajo autoconcepto y autoestima y la inseguridad.
Así mismo, sobretodo en los niños con predominio Hiperactivo, suelen ser percibidos por los compañeros de clase como muy movidos, les interrumpen y molestan continuamente y esto afecta a sus relaciones.

Los trastornos del estado de ánimo y el TDHA

Un problema muy frecuentemente asociado al TDHA y muchas veces ninguneado son los efectos que tener un déficit de atención con o sin hiperactividad tienen en el estado de ánimo del niño. En una proporción cuatro veces mayor que en niños sin TDHA presentan depresión y ansiedad.

Su autoestima está mermada y suelen tener un autoconcepto negativo, se sienten incapaces, tontos, diferentes…etc. Además, como en muchas ocasiones el rendimiento académico suele ser bajo y no se corresponde con el esfuerzo realizado, desarrollan lo que se llama “indefensión aprendida” (“da igual lo que haga, no me sirve de nada”), puediento vérseles desmotivados, frustrados y desinteresados con frecuencia en las tareas académicas.

Por otra parte, una vez están trabajando en psicoeducación y son muy conscientes de sus problemas, desarrollan la metacognición mucho más que otros niños (la conciencia sobre sus propios procesos de aprendizaje). Esto es muy positivo porque les ayuda a regular su conducta, preveer fallos, anticipar consecuencias…etc. pero tiene el lado negativo de que aumenta la ansiedad con que viven todo lo relacionado con la escuela. Están más preocupados por los resultados académicos que otros niños, más pendientes de los fallos que hacen, de si se vuelven a equivocar o no en lo mismo…etc. Por lo que son más exigentes consigo mismos y en consecuencia están más ansiosos.

El estado de ánimo deprimido también suele presentarse con frecuencia, relacionado con la autoestima, la ansiedad, los sentimientos de incapacidad y la frustración ante el resultado de sus esfuerzos.

Además, con mucha frecuencia presentanlabilidad emocional, irritabilidad, poca tolerancia a la frustración y mayor reactuvudad, También tienen más dificultades para “desconectar” y pasar de una tarea a otra.

Esto está relacionado con un déficit funcional en el sistema de regulación cognitivo-emocional. En niños con TDHA las emociones están más implicadas en la toma de decisiones cognitivas

ETIOLOGÍA DEL TDHA

La etiología del TDHA es multifactorial, es decir, son muchos los factores implicados en su génesis, lo cual no significa que deban estar presentes todos necesariamente para que se desarrolle el déficit.

Se incluyen factores biológicos (déficits de dopamina), genéticos (algunos genes alterados), perinatales (exposición a estrés prenatal, enfermedades infecciosas intrauterinas, estimulación prenatal…etc.), dificultades en el parto (anoxia), así como enfermedades de tipo crónico respiratorias (asma, bronquitis crónica…etc.)

PRONÓSTICO

El déficit de atención y la hiperactividad mejoran significativamente en la adolescencia y la adultez. Con la psicoeducación y el tratamiento farmacológico adecuado pueden adaptarse con normalidad a las exigencias escolares y sociales. La intervención es duradera y se prolonga hasta la adolescencia, y suelen necesitar con mucha frecuencia apoyo y refuerzo escolar.

Los niños con TDHA que reciben la adecuada atención pueden obtener resultados académicos satisfactorios y terminar estudios superiores.

 

TRASTORNO DEL LENGUAJE EXPRESIVO

Es una afección en la cual un niño tiene una capacidad por debajo de lo normal en cuanto a vocabulario, producción de oraciones complejas y recordar palabras. Sin embargo, los niños con este trastorno pueden tener las habilidades normales del idioma necesarias para entender la comunicación verbal o escrita.

Al hablar omiten palabras, sus estructuras gramaticales están limitadas, ordenan incorrectamente las palabras y les resulta difícil seguir una conversación.
El trastorno de expresión del lenguaje, se puede hacer evidente antes de los 3 años, este estado causa preocupación en los padres de los niños que parecen inteligentes, pero todavía no hablan, o poseen poco vocabulario o baja compresión. El período de 4 a 7 años resulta crucial.

Normalmente a los 8 años, queda establecida una de las dos direcciones evolutivas. 


CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO SEGÚN DSM-IV-R

A. Las puntuaciones obtenidas mediante evaluaciones del desarrollo del lenguaje expresivo, normalizadas y administradas individualmente, quedan sustancialmente por debajo de las obtenidas mediante evaluaciones normalizadas tanto de la capacidad intelectual no verbal como del desarrollo del lenguaje receptivo. El trastorno puede manifestarse clínicamente a través de unos síntomas que incluyen un vocabulario sumamente limitado, cometer errores en los tiempos verbales o experimentar dificultades en la memorización de palabras o en la producción de frases de longitud o complejidad propias del nivel evolutivo del sujeto.

B. Las dificultades del lenguaje expresivo interfieren el rendimiento académico o laboral o la comunicación social.

C. No se cumplen criterios de trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo ni de trastorno generalizado del desarrollo.

D. Si hay retraso mental, déficit sensorial o motor del habla, o privación ambiental, las deficiencias del lenguaje deben exceder de las habitualmente asociadas a tales problemas.

PREVALENCIA

Se estima que un 3-5% de los niños pueden estar afectados por el trastorno del lenguaje expresivo.

El problema aparece con mayor probabilidad en niños con antecedentes familiares de trastornos del lenguaje y la comunicación. Se presenta con más frecuencia en varones que en mujeres, en una proporción 3:1.

ETIOLOGÍA

Se han descrito diversas etiologías que comprenden factores neurológicos, genéticos, ambientales y familiares. En determinados casos actúan conjuntamente influencias perinatales, tóxicas y metabólicas. Se han propuesto también como causas daños sutiles en el cerebro y retrasos en la maduración del desarrollo cerebral, aunque no existen evidencias al respecto. Así, se ha informado de que los niños con trastorno del lenguaje expresivo presentan menor flujo sanguíneo cerebral en el hemisferio izquierdo.

TRASTORNO DEL LENGUAJE EXPRESIVO-RECEPTIVO

La característica esencial del trastorno es una alteración tanto en el lenguaje receptivo como del expresivo.

Un sujeto afectado por este trastorno experimenta las dificultades asociadas a un trastorno del lenguaje expresivo (p.ej., vocabulario limitado, errores en los tiempos verbales, dificultad para recordar palabras…) y también experimenta problemas en el desarrollo del lenguaje receptivo (p. ej., dificultad para comprender palabras, frases o tipos específicosde palabras).

Este trastorno puede ser adquirido o evolutivo. En el tipo adquirido se produce una afectación del lenguaje receptivo y expresivo tras un periodo de desarrollo normal a consecuencia de una enfermedad neurológica o médica (p.ej., encefalitis, traumatismo craneal, irradiación). En el tipo evolutivo existe una alteración en el lenguaje receptivo-expresivo que no está asociada a afectación neurológica ninguna. Este tipo se caracteriza por un ritmo lento del desarrollo del lenguaje donde el habla puede iniciarse tardíamente y avanzar con lentitud.

CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO SEGÚN DSM-IV-R

A. Las puntuaciones obtenidas mediante evaluaciones del desarrollo del lenguaje receptivo y expresivo, normalizadas y administradas individualmente, quedan sustancialmente por debajo de las obtenidas mediante evaluaciones normalizadas de la capacidad intelectual no verbal. Los síntomas incluyen los propios del trastorno del lenguaje expresivo, así como dificultades para comprender palabras, frases o tipos específicos de palabras, tales como términos espaciales.

B. Las deficiencias del lenguaje receptivo y expresivo interfieren significativamente el rendimiento académico o laboral, o la comunicación social.

C. No se cumplen los criterios de trastorno generalizado del desarrollo.

D. Si hay retraso mental, déficit sensorial o motor del habla o privación ambiental, las deficiencias del lenguaje exceden de las habitualmente asociadas a estos problemas.

PREVALENCIA

Se estima que el trastorno puede ocurrir en un 3% de los niños en edad escolar.

CURSO

Habitualmente el trastorno de tipo evolutivo se detecta antes de los 4 años de edad. Las formas graves del trastorno pueden manifestarse hacia los 2 años. Las formas más leves pueden noreconocerse hasta que el niño ingresa en la escuela elemental donde los déficit de comprensión se hacen más evidentes.
El trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo de tipo adquirido, debido a lesiones cerebrales, traumatismo craneal o ictus puede aparecer a cualquier edad.

 

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