Especialidades Psicológicas

PROBLEMAS DEL SUEÑO EN LA INFANCIA

Niños que no quieren acostarse

Una de las discusiones más frecuentes en los hogares es cuando debemos mandar a los hijos a la cama, pero a pesar de que existen ciertas reglas y horarios establecidos éstos no siempre se cumplen.

Los niños se resisten a acostarse por diversos motivos. Quizás tiene miedo de la oscuridad o de no despertarse, o se sienten inseguros cuando están solos. Indudablemente, les gestaría más jugar o ver la televisión y, en realidad, preferirían la compañía y atención de sus padres. Cuando los niños se hacen mayores, su vida social adquiere preponderancia. No obstante, todos los niños deben tener su hora de acostarse

Niños que se levantan durante la noche

Todos los niños se han levantado alguna vez en su vida durante la noche a fin de llamar la atención. No debe considerarse un problema a menos que se convierta en un hábito. En muchos casos un niño que se despierta noche tras noche porque ha desarrollado simplemente un comportamiento que debe modificarse.

Niños que quieren dormir con sus padres

A los niños les gusta dormir con sus padres, es algo cálido, acogedor y seguro.

Permitir que el niño duerma con sus padres, excepto en ocasiones especiales, es poco saludable para nido y padres. Permitir que el niño duerma regularmente en la cama de sus padres, puede provocar graves problemas. Puede llegar a hacerle excesivamente dependiente e incapaz de pasar, más adelante, una noche fuera de casa.

Hay una gran diferencia entre permitir que un niño duerma con sus padres ocasionalmente o consentirlo de forma regular. En muchos casos, los padres lo consideran un hábito difícil de interrumpir cuando ya se ha iniciado. Para los padres es más fácil meter al niño en su cama que escuchar cómo llora o suplica.

Niños que quieren dormir con sus hermanos

Algunas veces, el niño no quiere dormir con los padres sino con sus hermanos. Normalmente se trata de hermanos o hermanas con los que compartió su habitación. A veces es la única opción que le queda antes que dormir solo si es que ha fracasado la posibilidad de dormir con sus padres. Meterse con la cama de un hermano puede parecerle a un niño bastante atractivo.

A menudo, carece de importancia que el hermano sea mayor o menor pues lo primordial es tener a alguien con quien pasar la noche.

Dormir con un hermano en la misma cama se convierte rápidamente en un hábito que no debe permitirse porque los niños deben aprender a dormir solos.

 

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