Especialidades Psicológicas

1.6 TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO


La característica principal de este trastorno es la presencia de obsesiones y compulsiones persistentes y recurrentes, lo suficientemente graves como para ocasionar un intenso malestar psicológico en el niño.


Una obsesión es una idea, pensamiento, imagen o impulso repetitivo inquietante, desagradable y no deseado, que surge reiteradamente y de forma incontrolable en la mente del niño, causándole un temor persistente y un alto nivel de ansiedad.


Una compulsión es un comportamiento ritual estereotipado que se lleva a cabo, durante mucho más tiempo de lo normal, de forma repetitiva e ininterrumpidamente, y al que el niño con recurre para reducir la ansiedad provocada por una idea obsesiva.


El niño se ve inmerso en un esquema de pensamientos inquietantes y desagradables (obsesiones) o por conductas repetitivas y rituales (compulsiones) que no puede controlar.


CRITERIOS SEGÚN DSM-IV-TR


A. Se cumple para las obsesiones y las compulsiones:


Las obsesiones se definen por 1, 2, 3 y 4:


  1. Pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan en algún momento del trastorno como intrusos e inapropiados, y causan ansiedad o malestar significativos.
  2. Los pensamientos, impulsos o imágenes no se reducen a simples preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida real.

  3. La persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o bien intenta neutralizarlos mediante otros pensamientos o actos.

  4. La persona reconoce que estos pensamientos, impulsos o imágenes obsesivos son el producto de su mente (y no vienen impuestos como en la inserción del pensamiento).


Las compulsiones se definen por 1 y 2:


  1. Comportamientos (p. ej., lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones) o actos mentales (p. ej., rezar, contar o repetir palabras en silencio) de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente.


  2. El objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la prevención o reducción del malestar o la prevención de algún acontecimiento o situación negativos; sin embargo, estos comportamientos u operaciones mentales o bien no están conectados de forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir o bien resultan claramente excesivos


B. En algún momento del curso del trastorno la persona ha reconocido que estas obsesiones o compulsiones resultan excesivas o irracionales.
Nota: Este punto no es aplicable en los niños.


C. Las obsesiones o compulsiones provocan un malestar clínico significativo, representan una pérdida de tiempo (suponen más de 1 hora al día) o interfieren marcadamente con la rutina diaria del individuo, sus relaciones laborales (o académicas) o su vida social.


D. Si hay otro trastorno, el contenido de las obsesiones o compulsiones no se limita a él (p. ej., preocupaciones por la comida en un trastorno alimentario, arranque de cabellos en la tricotilomanía, inquietud por la propia apariencia en el trastorno dismórfico corporal, preocupación por las drogas en un trastorno por consumo de sustancias, preocupación por estar padeciendo una grave enfermedad en la hipocondría, preocupación por las necesidades o fantasías sexuales en una parafilia o sentimientos repetitivos de culpabilidad en el trastorno depresivo mayor).


E. El trastorno no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o de una enfermedad médica.
Especificar si:
Con poca conciencia de enfermedad: si, durante la mayor parte del tiempo del episodio actual, el individuo no reconoce que las obsesiones o compulsiones son excesivas o irracionales.


ETIOLOGÍA


Actualmente, la mejor explicación es la que hace referencia a la interacción entre una predisposición genética, en la que muy probablemente esté implicado el neurotransmisor de la serotonina, y factores ambientales o situaciones de estrés responsables de precipitar la aparición de los síntomas propios de este trastorno.


PREVALENCIA


El TOC no es uno de los trastornos más comunes de la población general, estimándose en niños un porcentaje que ronda entre el 1 y el 2,3 %. No obstante, actualmente se considera que es más frecuente de lo que se había pensado. Muchos niños con este trastorno pueden pasar desapercibidos.


CURSO


Aunque el trastorno obsesivo-compulsivo suele iniciar en la adolescencia o a principios de la edad adulta, también puede hacerlo en la infancia. Puede empezar a manifestarse cuando el niño tiene entre 8 y 9 años, aunque se han detectado casos de niños que a la edad de 3-4 años ya han desarrollado los síntomas. La edad más frecuente se sitúa entre los 15 y 20 años.

 

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